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Eficiencia y ahorro energético de los electrodomésticos

21/10/2010


Ya hace ocho años que las empresas miembros del Club de Excelencia en Sostenibilidad venimos intercambiando nuestras mejores prácticas en las Jornadas Internacionales de Benchmarking en Responsabilidad Corporativa. Cada año, presentamos nuestras actuaciones más destacadas que contribuyan al bienestar social y la preservación del medio ambiente. En esta última edición, celebrada en Port Aventura a mediados de septiembre, el eje de las jornadas ha sido la "Eficiencia energética".



Para BSH, fabricante de electrodomésticos que opera en todo el mundo, la eficiencia energética de productos y procesos de fabricación es un aspecto central de nuestra estrategia. Todos nuestros procesos, desde el desarrollo de productos a su fabricación y distribución están diseñados para lograr una producción lo más limpia posible y unos productos de bajo consumo energético.*

La sociedad consume cantidades crecientes de energía debido al incremento de la población y a la creciente incorporación de capas sociales al uso de productos y servicios. Esto ocurre en todos los países del mundo y en algunos de forma vertiginosa.

La evolución social está asociada, por tanto, al consumo de energía. Producir y transportar cantidades crecientes de energía supone retos de todo tipo: técnicos, económicos, ambientales, de seguridad e incluso de aceptación social (vean, si no, la enorme sensibilidad social por los temas de centrales, líneas de AT, transporte de crudo, plataformas petrolíferas, etc.*). Sin olvidar aquellos riesgos derivados del hecho que las principales fuentes de energía actuales, como el petróleo o gas natural, están en países alejados de los ejes del mayor consumo y muchos de ellos son política y socialmente inestables.

La energía y todas sus facetas supone, pues, un reto gigantesco para el desarrollo de la humanidad. Aislando crisis económicas puntuales, la demanda eléctrica está creciendo rápidamente. Es la forma de energía que usan la mayor parte de los equipos domésticos. La Agencia Internacional de la Energía estima que entre 2004 y 2030 la demanda mundial se doblará. El día que el automóvil eléctrico se incorpore al mundo del consumo, el crecimiento de la demanda será exponencial.

Por ello y por razones estratégicas de disminución de dependencia exterior, todos los países contemplan planes de crecimiento de la generación de electricidad. Pero la producción tradicional genera gases de efecto invernadero que son los principales responsables del cambio climático cuyos efectos son perceptibles. De forma que, si bien hay que producir más, hay que hacerlo de otra manera. Esto se traduce en múltiples acciones para producir energía eléctrica reduciendo al máximo la combustión tradicional de compuestos de carbono e incrementando la potencia instalada de las energías renovables como la hidráulica, solar y la eólica, hoy por hoy en fases mucho más avanzadas de su desarrollo.

El inevitable (pero evitado de forma forzada en España) debate de la energía nuclear está también en este entorno argumental. Otras muchas formas de generación de energía están siendo investigadas por decenas de miles de investigadores de todo el mundo. Pero no parece que los estadios de desarrollo de estas investigaciones vayan a poder resolver todavía a medio plazo los problemas citados. A pesar de todo, si queremos avanzar hacia una economía baja en carbono a la velocidad que los problemas ambientales requieren, es imprescindible reducir el consumo. Y ello sin reducir el nivel de vida.

Se ha acuñado el concepto de "negajulio" como unidad de ahorro de energía. La mejor energía, la más limpia, es la que no se consume, lo que abre el concepto de eficiencia energética. Su potencial de crecimiento es enorme a corto y medio plazo. El concepto de ecoeficiencia está ligado a la disociación del aumento del nivel de vida del aumento del uso de recursos.

Teniendo en cuenta que los hogares consumen el 16% de toda la energía eléctrica que se consume en el país, y que los electrodomésticos son responsables del 44% del consumo total de un hogar, para nosotros es hace años nuestro objetivo estratégico desarrollar productos de máxima eficiencia energética y así lo venimos demostrando a través de inversiones en innovación y mejoras tecnológicas.

En los últimos 10 años los consumos de agua y energía para la fabricación de un lavavajillas o una lavadora se ha reducido a menos de la mitad. Nuestros actuales aparatos de alta eficiencia consumen hasta un 70 % menos de energía eléctrica que los que se fabricaban hace 15 años. Teniendo en cuenta que la vida media de un electrodoméstico es de unos 10 a 15 años, en la medida que se renueve el parque con rapidez, en esa medida la sociedad se verá beneficiada de estos adelantos tecnológicos y del inmenso potencial de ahorro de energía que ello supone.

Los planes Renove, impulsados por el Ministerio de Industria para acelerar la sustitución de aparatos por otros de alta eficiencia energética, son una iniciativa importante en esta dirección.

Para hacerse una idea, en Europa hay unos 650 millones de electrodomésticos, de los cuales 200 tienen más de 10 años y pertenecen a una generación de productos de altos consumos. Su sustitución supondría un ahorro potencial de 44.000 millones de Kwh. el consumo energético residencial de países como Holanda y Polonia juntos.

José Longás, es consejero delegado de BSH Electrodomésticos en España.

Fuente:

Europa Press

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