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Biocarburantes, el futuro obligado

11/02/2012


Hasta 2013, el 7% del combustible que consumimos debe ser de esa clase. Pero España no tiene suficiente materia prima para producirlo y debe importar grandes sumas

La UE ha apostado por los biocarburantes como el futuro de la propulsión de los vehículos. En 2020, gasolina y diésel deberán contener, al menos, un 10% de aquellos. En España, hasta 2013 es obligatorio que cada litro de combustible incluya en su mezcla un 7% de los mismos.
Sin embargo, no parece fácil esta meta. Las petroleras han realizado ingentes inversiones y, difícilmente, en nuestro país será posible encontrar rentabilidad a corto plazo. ¿La razón? La materia prima que se usa para producir bioetanol o bieodiésel (los biocarburantes más usados) no se halla en España, tras fracasar una primera apuesta por el aceite de oliva.
Por esta razón, pese al crecimiento de las plantas de producción durante los últimos años, más de la mitad de los biocarburantes que se usan en España son importados.
En 2010, según los últimos datos de la Comisión Nacional de la Energía, se vendieron más de 1,55 millones de metros cúbicos de biodiesel –el 64% de los biocarburantes comercializados–, mientras que las ventas de bioetanol no alcanzaron los 470.000 metros cúbicos. Aun así, supusieron un incremento del 32,88% (biodiesel) y del 56,60% (bioetanol) respecto al ejercicio anterior.
Por volumen consumido, el biodiesel representó el 5,56% del carburante diésel comercializado, y el 6,23% de las gasolinas de automoción. Porcentajes muy pobres, si se tiene en cuenta, como apuntan desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que en 2030 se necesitará un 30% más de energía y las reservas de los hidrocarburos se encuentran en límites tecnológicos. Las previsiones apuntan a que si en 2010 el consumo de petróleo representa el 36% de todas las energías, en 2070 bajará al 19,7% y en 2100 al 13%. Evolución inversa a la que se prevé para las energías renovables, con porcentajes del 20%, 26% y 41,8%, respectivamente.

Varios peros

Desde la AOP se señalan como principales problemas de los biocarburantes la ausencia de una normativa para su clasificación y estándares de calidad, junto a la falta de flexibilidad para adaptar las materias primas y los vehículos. Sin olvidar su sostenibilidad (no se sabe cuándo empezarán a ser rentables), la competencia que suponen para la alimentación y, por último, su elevado coste de producción. No obstante, las petroleras empiezan a ver a esta energía como una salida, si bien para el futuro.
Lo que no creen realista es la obligación de incorporar un 7% de biocarburantes, si se tiene en cuenta el parque automovilístico español. Producirlos es más caro que la gasolina y el gasóleo, por lo que el Estado ha fijado un impuesto cero a su consumo. De esta forma, parece frenarse el alza del combustible, aunque como explica el profesor del IESE, Juan Luis López Cardenete, es más un ingreso que pierde el Estado.
Las petroleras ponen el énfasis en que hoy son más un inconveniente que una ventaja, ya que han supuesto muchos cambios en el sistema de logística y una mayor carga administrativa, por los certificados que se precisan.
Y dado que no tenemos las materias primas, también se necesita importar mucho, con un problema añadido: la sobrecapacidad de las plantas. Como explica el profesor López Cardenete, en España se ha hecho una inversión gigantesca, pero este sector no ha logrado un régimen especial, como sí ha ocurrido con el ámbito eléctrico, donde todo lo que se produce se vende luego a buen precio.
En los biocarburantes, los precios no se fijan en el BOE y «todos los que apostaron por ellos no logran colocar su producción». Además, al tener mucha subvención pública (autonómica, sobre todo), no está claro su negocio. El profesor del IESE llega a la conclusión de que «ha habido una 'burbuja' en España con ellos», porque encarecen los carburantes y restan recaudación al Estado.
Ante esto, se vislumbra un futuro sombrío para este sector, cuya existencia se debe más a decisiones políticas, que parecen no haber calibrado bien los costes con plantas paradas sin rentabilizar. Los expertos aconsejan que se tenga en cuenta al diseñar la nueva política energética.

http://www.colpisa.com/motor/motor.php?seccion=48&id_noticia=316187&fecha_tema =

Fuente:

Colpisa.es

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