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Un sistema de calefacción para cada necesidad

26/10/2012


Costes y rendimientos determinarán qué solución es más apropiada para cada hogar

NATALIA ÁLVAREZ [VIGO]

La correcta elección de un sistema de calefacción es sinónimo de ahorro y eficiencia energética. Para saber cuál es la solución más adecuada a nuestras necesidades, es necesario evaluar los costes y rendimientos del amplio abanico que ofrece el mercado en sistemas de generación (térmica o eléctrica) y sistemas de distribución y unidades terminales (radiadores, suelo radiante, etc.). En cuanto a la generación, para dotar de calefacción al hogar se pueden elegir desde alternativas más convencionales como las calderas hasta sistemas con todavía poca implantación en España, como la cogeneración.
Las tradicionales calderas de combustión están dejando paso a sistemas más eficientes como las de condensación o las de baja temperatura. Las primeras se basan en el aprovechamiento del calor latente de los humos generados en un proceso de combustión. De esta forma, se consigue un ahorro de hasta el 30% de energía con respecto a las calderas convencionales, y un reducción de hasta un 70% en las emisiones de óxido de nitrógeno y dióxido de carbono.

Por su parte, las calderas de baja temperatura son aquellas que pueden adaptar su temperatura de trabajo a las necesidades reales de la instalación en función de la demanda, pudiendo incluso llegar a apagar el quemador, sin necesidad de mantener una temperatura mínima en caldera cuando no hay demanda. “Es un sistema que, además, está preparado para funcionar con instalaciones antiguas, sobre todo con radiadores de alta temperatura, trabajando con unos rendimientos similares a las calderas de condensación”, explica Javier Martínez, investigador del Área de Edificación del Centro Tecnológico de Eficiencia y Sostenibilidad Energética EnergyLab.

Otra alternativa que va ganando fuerza en España es la caldera de biomasa, con emisiones inferiores a las de los combustibles fósiles por su bajo contenido en azufre, nitrógeno y cloro. Su mayor ventaja es, sin embargo, el balance neutro de dióxido de carbono, ya que cierran el ciclo de carbono que comenzaron las plantas en su crecimiento. Por tanto, se puede afirmar que estas emisiones no son contaminantes porque su composición es básicamente parte del CO2 captado por a planta origen de la biomasa y vapor de agua. “La disponibilidad de biomasa adecuadamente preparada para quemar en caldera, por ejemplo pellets, es cada vez mayor”, señala Gerardo Rodríguez, investigador también del Área de Edificación de EnergyLab. “Esto es importante ya que de la calidad de la biomasa dependerán las emisiones y también que se generen más o menos subproductos en la combustión que puedan dar lugar a una pérdida de vida útil de la caldera”.

Su alto rendimiento energético, su ahorro superior al 10% respecto al uso de combustibles fósiles o el coste de la biomasa (actualmente un 40% más bajo que el gasóleo), son otras de las ventajas de esta tecnología.

Modulación

Para que una caldera sea más eficiente, se ha de poder modular para trabajar a distintos regímenes. “Los equipos antiguos funcionan de manera más o menos adecuada cuando le estás demandando toda la potencia –señala Rodríguez–, pero la realidad es que en una instalación normal hay un gran número de horas en las que esta demanda no se da”. De ahí que las nuevas calderas estén preparadas para funcionar a baja carga. Es decir, que son capaces de modular su funciona miento para que su rendimiento no se vea resentido al trabajar con potencias menores que las nominales. “En este sentido, tanto las calderas de condensación como las de baja temperatura consiguen, a baja carga, unos rendimientos iguales o superiores que a carga nominal”, apostilla Martínez.


Otro sistema de generación térmica es la bomba de calor geotérmica, que aprovecha el calor del subsuelo para climatizar permitiendo un ahorro del 75% en la factura energética y una reducción de las emisiones de CO2. “Es una de las soluciones más eficientes hoy en día para potencias pequeñas y medianas, con elevados rendimientos estacionales, aunque con unos mayores costes de instalación que otros sistemas”, señalan los investigadores de EnergyLab.

También se puede optar por las bombas de calor de aire (aerotermia), en las que el intercambio se realiza con el aire del exterior. “Son sistemas más sencillos de instalar y con rendimientos elevados, aunque no tan constantes como la bomba de calor geotérmica”, apunta Rodríguez. El rendimiento también depende del clima; así, en aquellos con un elevado número de horas al año con temperaturas exteriores inferiores a los 0 grados, se puede llegar a resentir la instalación.

Un sistema que se está empezando a implantar actualmente en el mercado español es la cogeneración, tecnología que permite generar simultáneamente electricidad y calor. “Para ello se utiliza un motor de combustión interna o microturbinas, por ejemplo, y así, a la vez que aportamos calor para su funcionamiento, la energía residual se utiliza para la producción de calefacción o agua caliente sanitaria”, detalla Martínez. “El rendimiento es similar a una caldera de combustible líquido o gaseoso y, aunque la eficiencia térmica no sea tan elevada, se compensa con la producción eléctrica del propio equipo”. Su desventaja es el coste, que sigue siendo superior al de una caldera convencional, sobre todo en los equipos de baja potencia destinados a viviendas unifamiliares.

Además de los sistemas de generación térmica, se puede optar por los eléctricos. Entre sus ventajas se puede destacar una fácil instalación, una elevada velocidad de respuesta y un bajo mantenimiento. “Sin embargo, el rendimiento es más bajo que el de otros sistemas, hasta un 30% menos con respect a soluciones como la aerotermia. Además, en el entorno económico y regulatorio en el que nos movemos, la electricidad ha pasado a ser una commodity con un precio cada vez más elevado, que puede comprometer la viabilidad de estos sistemas”, opina Rodríguez.

Normativa

La implantación de sistemas de calefacción más eficientes en España ha crecido de forma destacada en los últimos años, principalmente en la vivienda nueva, debido a las normas dictadas por el Código Técnico de la Edificación y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios. Así, desde su aprobación en 2007, éste exige un mayor rendimiento energético en los equipos de generación de calor y frío; un mejor aislamiento en los equipos y conducciones de los fluidos térmicos; la utilización de energías renovables disponibles, en especial la energía solar y la biomasa; la incorporación de subsistemas de recuperación de energía y el aprovechamiento de energías residuales; y la desaparición gradual de los combustibles sólidos más contaminantes y de los equipos generadores menos eficientes.

“Las calderas tradicionales de bajo rendimiento han quedado relegadas y se está observando un aumento de las instalaciones de calderas tanto de baja temperatura como de condensación”, apuntan los investigadores de EnergyLab. “También se ha incrementado el uso de la geotermia, sobre todo en viviendas unifamiliares, o de la aerotermia, una solución muy efectiva en viviendas ocasionales, ya que no hay necesidad de almacenamiento de combustible y tiene una elevada velocidad de funcionamiento”.

Aspectos a tener en cuenta en una rehabilitación

Incrementar la eficiencia y el ahorro energético de una vivienda es uno de los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de llevar a cabo en una rehabilitación. Para ello, un factor clave es la mejora del aislamiento: cubierta, envolvente, acristalamiento, etc. “De esta forma conseguimos incrementar el confort sin tocar el sistema de calefacción”, apunta Rodríguez.

En el caso de tener que sustituirlo, el primer paso es ver en qué estado se encuentra el ya existente y cuál es el sistema de distribución del que disponemos.

De esta forma podremos acometer una rehabilitación sin que suponga un gasto demasiado elevado, ya que si el sistema de distribución está en buen estado, se puede aprovechar y sustituir solo el sistema de generación por otro más eficiente. “Soluciones como la aerotermia cuentan ya con equipos pensados para sustituir a calderas antiguas sin tener que realizar obras a mayores, ya que pueden trabajar con instalaciones antiguas de radiadores que necesitaban agua a mucha temperatura para producir calor”, explica Martínez.

Otra medida, mucho más barata que la sustitución de la caldera, es la instalación de válvulas termostáticas. “Nos permitirían reducir el gasto energético en un 10 o 15%, y además, mejoran el confort en la vivienda”, apostillan los investigadores de EnergyLab.


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Fuente:

Faro de Vigo. Especial

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