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Una paga extra de 2.200 euros

08/01/2013


La luz ha subido, el precio del bonobús y del tren también, igual que la gasolina y el gasóleo, o el IVA que grava artículos básicos de la cesta de la compra.


Por el contrario, los salarios y las pensiones no aumentan en la misma proporción, con lo que nuestro poder adquisitivo mengua sin remedio.

Sin embargo, con un poco de sentido común y llevando a la práctica una serie de medidas, una familia puede ahorrar al año una media de 2.200 euros.

A nadie en su sano juicio se le ocurre ir tirando billetes de 50 euros por la calle como si nada. Sin embargo, en la mayoría de los hogares, el dinero invertido en calefacción o aire acondicionado, por ejemplo, se malgasta debido al deficiente aislamiento térmico de puertas, ventanas y paredes, que provoca una pérdida de hasta un 35% del calor o frío.

Según el último índice de eficiencia energética elaborado por Gas Natural, los hogares españoles podrían ahorrar 1.407 millones de euros en energía al año, lo que supone un 8,38% de su factura. Bastaría únicamente con cambiar una serie de hábitos. Pero a pesar de que el 55% de la población cree que el ahorro energético es más importante que antes de la crisis, no adopta ninguna medida.

Sin embargo las cifras hablan por sí mismas. Consumir de forma más racional puede suponer un ahorro superior al 30%. Teniendo en cuenta que el gasto medio en electricidad y gas de las familias valencianas es de 1.050,90 euros, según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, supone dejar de pagar 315 euros anuales.

¿Qué medidas se pueden adoptar? Hagamos un hipotético viaje a una vivienda para analizar, estancia por estancia, cuáles son las claves del ahorro.

El frigorífico es el electrodoméstico que más consume en un hogar por eso -al igual que el resto- es conveniente que sea de consumo eficiente, según la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU).

Debe estar colocado lejos de focos de calor y de la radiación solar directa y permitir la circulación de aire por la parte trasera. Además, hay que limpiarlo una vez al año y no introducir alimentos calientes en su interior.

Es falso que descongelar el frigorífico y volver a ponerlo en marcha suponga un gran gasto energético. La capa de hielo que se forma en las paredes provoca un aumento del consumo por lo que es conveniente descongelar una o dos veces al año para eliminarla. Para hacerlo, hay que sacar del congelador los alimentos la noche anterior y dejarlos en la nevera. El frío del producto congelado favorecerá la refrigeración del frigorífico.

Tampoco es cierto que la cocina eléctrica sea más rentable que la de gas, según Avacu. Con esta última se consume una cuarta parte y el resultado al cocinar es igual. También la olla exprés puede suponer un 80% de ahorro frente a la tradicional. Asimismo, es conveniente usar cacerolas y sartenes cuyo fondo sea de un tamaño superior al de los quemadores o las placas.

El mayor gasto, la calefacción

La mitad de la energía consumida por una familia se destina a calentar el hogar. Por eso, a pesar de que son más caras que las convencionales, es importante elegir calderas de alto rendimiento, que como las de baja temperatura o de condensación pueden ahorrar más de un 25%.

En cuanto a los radiadores, hay que comprobar que no tienen aire en su interior porque dificulta la transmisión del calor del agua caliente al exterior. Si no disponen de termostato, es recomendable apagarlos por la noche. Aunque la sensación de confort es subjetiva, entre 20º y 22º es suficiente. Incluso en los dormitorios se puede rebajar en 3º y 5º. Además, por cada grado de que se deje de subir se ahorra entre un 5% y un 8% de energía.

Es mejor colocar los radiadores debajo de las ventanas para la correcta difusión del aire por la habitación y no taparlos ni obstruirlos. Las habitaciones no deben ventilarse completamente, basta con abrir las ventanas diez minutos. También es aconsejable cerrar las persianas y cortinas por la noche.

Las ventanas de doble cristal o doble ventana y cierre hermético pueden llegar a ahorrar hasta un 40%, de hecho a través de ellas se pierde entre un 12% y un 25% del frío o calor del interior y entre un 25 % y un 35% por las paredes.

En cuanto al cuarto de baño, el agua caliente es, tras la calefacción, el segundo consumidor de energía en un hogar con un 20% del total. Por ello es importante racionalizar su consumo o ducharse en lugar de bañarse puesto que se gasta cuatro veces menos agua y energía. El simple goteo del grifo o de la cisterna significa una pérdida de más de 250 litros de agua al mes.

Cesta de la compra

Aparte de este consumo evidente existe otro «fantasma». Es el 'stand by' que usamos en lugar del interruptor para apagar muchos aparatos -como el televisor o la cadena musical-. Además de aquellos que funcionan con baterías recargables -como el móvil o el ordenador portátil- o tienen una fuente de alimentación o adaptador de corriente y se quedan enchufados permanentemente a la red. Apagarlos significa un ahorro de más de cien euros anuales.

La cesta de la compra es, de lejos, el mayor gasto al que se tienen que enfrentar las familias. Las de la Comunitat destinan a alimentación, de media, 6.645 euros anuales, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Pero si buscan, comparan y eligen bien el supermercado donde hacer la comprar, pueden ahorrarse un 21% -es decir, 1.438 euros-.

Pero además de buscar los mejores precios, la OCU recomienda seguir una serie de pautas. Planificar porque si se improvisa, se gasta más. Hacer la lista de la compra en casa y evitar caer en la tentación de comprar caprichos. Es mejor ir solo, o al menos sin niños que distraigan la atención. Si va descansado, mejor; y si va sin hambre, también porque en ayunas comprará más.

También hay que tener cuidado con las ofertas. Según la entidad, son un arma de doble filo, por lo que hay que valorarlas bien ya que abundan los 'cebos'. Es importante comparar, pero no basándose sólo en el precio. Hay que contrastar lo que vale por kilo o por litro, «porque será el único baremo razonable». Además, se puede ahorrar comprando productos de consumo habitual en grandes cantidades, no en formato monodosis.

Conducción eficiente

Conducir eficientemente también puede suponer un recorte importante de los gastos. «Si cambiamos nuestros hábitos al volante, podemos ahorrarnos hasta un 14% en combustible», señala Tomás Santa Cecilia, director de Seguridad Vial del RACE.

Por ejemplo, un conductor que haga unos 35.000 kilómetros al año con un vehículo que consuma 6-7 litros cada 100 kilómetros «se gasta anualmente de media 3.360 euros en combustible. Pero si conduce de forma eficiente puede ahorrar hasta 500 euros».

Basta una serie de medidas como cambiar de marcha cuando el coche alcance las 2.000 o 2.500 revoluciones por minuto. Además de anticiparse a imprevistos y frenar con el motor en lugar de hacerlo bruscamente en el último segundo. También es un derroche de dinero mantener el motor en marcha si el vehículo está parado.

Los neumáticos deben tener la presión correcta porque si está baja el vehículo consume mucho más y el deterioro es más rápido. Aunque el uso del aire acondicionado incrementa el consumo es mejor que circular con las ventanillas bajadas. «Lo adecuado es ponerlo a una temperatura de 22 o 23 grados».

El seguro es otro aspecto en el que se puede ahorrar bastante. «Es un sector en el que los precios varían mucho de un mes a otro por lo que noventa días antes de que acabe la póliza es conveniente realizar un rastreo entre las compañías para encontrar la mejor oferta», aconseja Santa Cecilia. Con ese sencillo gesto podemos ahorrarnos entre un 10% y un 15%.

http://www.lasprovincias.es/v/20130107/comunitat/paga-extra-euros-20130107.html

Fuente:

lasprovincias.es

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