usuario

contraseña

 

| Olvidé mi contraseña

| Alta de nuevo usuario

 

sala de prensa

 

A mal tiempo, empleo verde

17/03/2009


Dan las doce en el reloj de Richmond (California) y los futuros currantes verdes hacen un alto en la jornada. Humberto Vázquez, que trabajaba como repartidor de DHL hasta que golpeó la crisis, aprende ahora a instalar placas fotovoltaicas.

Lefario Hall, que mascaba el tiempo en una tienda de ultramarinos a nueve dólares la hora, aspira a convertirse en experto en eficiencia energética. Michelle Hayhurst, curtida en una fábrica de azulejos, reivindica el papel de las mujeres en la nueva economía verde.

«Aunque no será fácil conseguir trabajo tal y como están las cosas, al menos sabemos que el futuro está en nuestras manos y que podemos ayudar a construirlo», asegura a sus 25 años Michelle, aprendiendo todo lo que puede sobre carpintería, construcción y fontanería. «Esperemos que el paquete de estímulos de Obama nos dé el impulso que necesitamos: yo estoy dispuesta a ensanchar el horizonte».

Humberto Vázquez, padre de dos hijos, recuerda las tribulaciones por las que pasó cuando perdió su empleo, pero se hincha al mismo tiempo de orgullo «por formar parte de esa fuerza que va a cambiarle la cara al país y devolver la dignidad al inmigrante».

A Lefario Hall, condenado a esos empleos sin fondo de los guetos negros (cuando no a la cárcel), la oportunidad de reciclarse y conseguir un green job (empleo verde) le parece «un sueño que hace un par de años no podía ni imaginarme».

Todos a una, la treintena de trabajadores de Solar Richmond, con cascos y trajes naranjas, se aferran a un marco gigante de madera y cuadran una sonrisa fin de curso ante el presente incierto. Todos confían también en poder subirse a esa visión de futuro que ha dibujado desde la vecina y combativa Oakland el inefable Van Jones, consejero especial de la Casa Blanca para el Empleo Verde.

Van Jones es a la ecología lo que Obama a la política. Y Oakland, al otro lado de la bahía de San Francisco, ha sido el epicentro de ese terremoto �Green for All� cuya onda expansiva se ha extendido por las grandes ciudades norteamericanas. «Verde para todos» es el sueño de Martin Luther King, reinterpretado y puesto al día por ese líder afroamericano de 40 años que tendrá en sus manos el cometido de inyectar savia nueva en la vieja economía.

«Este movimiento ha creado la oportunidad para que Barack Obama se convierta en una figura histórica», asegura Van Jones. «Y este movimiento, heredero de las luchas por los derechos civiles y por la protección de nuestros recursos naturales, entra ahora en una tercera fase: la inversión en las soluciones para el futuro, de la energía solar a las turbinas de viento, de los coches híbridos a las pilas de combustible, de la eficiencia energética en nuestros edificios a la plantación de árboles en nuestros barrios».

Van Jones es también artífice y cómplice de la red de alianzas �Apollo Alliance, BlueGreen Alliance, Sky1� que ha unido a empresarios, políticos, científicos, sindicatos, activistas y universitarios en eso que Obama empezó a llamar «la economía de la nueva energía» cuando estaba en plena campaña. Su promesa de invertir 150.000 millones de dólares y crear cinco millones de empleos verdes en 10 años se la sirvió en bandeja Van Jones, coronado hace apenas un mes en la cumbre «Good Jobs, Green Jobs» que se celebró en Washington.

«La economía y el medio ambiente van a ir a peor antes de que puedan mejorar», advirtió Jones. «Pero hay una manera de solucionar al mismo tiempo las dos crisis. La única parte de la economía que puede crecer a largo plazo es el sector verde, y tenemos que lograr que ése sea el espacio no para una minoría privilegiada, sino para la gente corriente... Podemos salvar no sólo a los osos polares sino a los niños negros. Haremos de este país un modelo para el resto del planeta».

En su reciente libro, The Green Collard Economy (La economía de cuello verde), Van Jones propone un new deal verde y desbroza otra idea que pretende impulsar Obama: los Clean Energy Corps (CEC), un plan nacional para crear brigadas de energía limpia, reconvertir hasta 600.000 puestos de trabajo de la construcción en cinco años y movilizar a decenas de miles de voluntarios en la reparación verde de las grandes ciudades.

Lo ecológico, lo social y lo económico se funden mágicamente en este líder negro con un aire a lo Michael Jordan y una capacidad demostrada para movilizar las bases de costa a costa. De Oakland a Newark, de Nueva Orleans a Milwaukee, la «tercera ola ecológica» comenzó a gestarse en el patio trasero de Washington en plena era Bush y entre los rescoldos del huracán Katrina.

Van Jones es de alguna manera el producto de todo ese activismo emergente, espoleado también por grupos como la Alianza por la Protección del Clima de Al Gore o el Centro para el Progreso Americano de John Podesta. La Alianza Apolo, capitaneada desde California por Phil Angelides, y la Alianza AzulVerde �la convergencia histórica entre grupos ecologistas y sindicatos, dirigida por David Foster� llevan varios años allanando el camino a la revolución del empleo verde.

Omar Freilla, de origen dominicano, hijo del South Bronx, se crió entre los zumbidos y los humos de una autopista elevada y sabe mejor que nadie el trabajo que queda por delante. A sus 34 años, y al frente del Green Worker Coop, está empeñado en impulsar pequeñas cooperativas locales para cambiarle el pálpito al barrio más «desechable» de Nueva York, gangrenado por las cárceles, las centrales térmicas, las depuradoras y los centros de tratamiento de basura (que soportan el paso de 60.000 camiones semanales).

«El cambio de una economía gris a una economía verde lo estamos dando ya nosotros en nuestras comunidades», atestigua Freilla desde el almacén de ReBuilding Source, donde se acumulan puertas, ventanas, cocinas, muebles, moquetas, lavabos, retretes y demás productos de la «deconstrucción». «Dondequiera que haya una demolición, allá vamos, y recuperamos todo lo que esté en buen estado y que de otra manera acabaría en la escombrera. Imagina el potencial que tendrían cooperativas así en todos los barrios».

Las empresas españolas

Omar Freilla se curtió en Sustainable South Bronx, el grupo creado en el 2001 por Majora Carter, pionera del movimiento de la Justicia Ambiental con un lema que ha hecho historia: «Green the Ghetto». Marta Rodríguez, también hija del gueto, se jacta de haber tenido uno de los primeros empleos verdes del barrio: «Mis hijos tienen asma de respirar este aire tóxico y mi empeño es organizar a la comunidad para lograr un entorno más sano, para impulsar planes como la recuperación del río, la instalación de placas solares y los tejados verdes». Cientos de trabajadores han pasado por los cursillos de empleo verde del South Bronx: el 80% ha encontrado trabajo y el 15% se ha enganchado a la enseñanza superior.

A más de 500 kilómetros de Nueva York, en los bosques de Pensilvania, hay otro punto neurálgico en el nuevo mapa verde de Estados Unidos por donde también dejó su estampa Barack Obama: las factorías de Gamesa. La empresa de capital español ha generado más de 1.000 empleos en los dos últimos años en Ebensburg y Fairless Hills y ha traído «una nueva vibración» a los valles desolados del carbón y del acero, como atestigua Troy Galloway.

Con la experiencia forjada durante 15 años como trabajador y sindicalista, Galloway ha vuelto al tajo fabricando hélices para la nueva generación de parques eólicos. «El 50% de la fuerza de trabajo somos viejos trabajadores del acero y el 50% son jóvenes que se incorporan a la economía verde», asegura Galloway. «Ha tenido que venir una empresa española a devolvernos la esperanza, y yo les estoy doblemente agradecidos. Nada me llena más de orgullo que pasar por la granja de viento de camino hacia casa y ver el producto de mi trabajo en acción, por el bien de nuestra comunidad y de todo el planeta».

Fuente:

El Mundo

Enviar esta noticia a un amigo

« Volver al listado

 
ENERGYLAB, CENTRO TECNOLÓGICO DE EFICIENCIA Y SOSTENIBILIDAD ENERGÉTICA
Edificio CITEXVI, Local 1 R/ Fonte das Abelleiras, s/n
Campus Universitario de Vigo 36310 Vigo
Tel. 986 120 450