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Eficiencia Energética en la Edificación: marco normativo, certificación energética y herramientas de simulación

19/03/2014


Articulo de Juan Rodríguez, Responsable de Edificación de EnergyLab, publicado en la edición digital de APROIN.

Marco normativo: En los últimos años, la Unión Europea ha venido estableciendo diferentes objetivos en cuanto a la reducción del consumo de energía y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos objetivos se han ido traduciendo en directivas europeas cada vez más exigentes, que a su vez han debido transponerse a legislación española.

http://goo.gl/TZKrYx


Directivas tales como la 2002/91/CE relativa a la eficiencia energética de los edificios, cuyos objetivos se centran en la aplicación de unos requisitos mínimos de eficiencia energética en edificios de nueva construcción y su certificación, o la Directiva 2009/28/CE relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, se convierten en las principales referencias iniciales de cara a la implantación de medidas y a la adopción de políticas encaminadas hacia la consecución de los objetivos planteados. En el caso de la Directiva 2002/91/CE, la transposición a la legislación nacional se realiza a través del RD 314/2006 por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación (CTE), del RD 47/2007 por el que se aprueba el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios de nueva construcción y del RD 1027/2007 por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

Por su parte, en el año 2010, se procede a la derogación de la directiva 2002/91/CE y a su refundición en la Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios, de forma que, además de los objetivos fijados en la primera, se añaden los de certificación energética de edificios existentes y la exigencia de que después del 31 de diciembre de 2018, para los edificios de nueva construcción propiedad de la Administración Pública, y después del 31 de diciembre de 2020, para todos los edificios de nueva construcción en general, sean edificios de consumo de energía casi nulo (EECN). En esta directiva no se establece un valor cuantitativo de los valores máximos de consumo energético que serían admisibles en un edificio para su consideración como EECN, y es que la definición de dichos niveles prestacionales está siendo labor de cada uno de los diferentes Estados de la UE, en términos de los kWh/m2·año consumidos de energía primaria. Países como Francia, Reino Unido, Dinamarca o Noruega se encuentran ya elaborando planes de trabajo que permitan a la industria y al sector edificatorio estar preparados y comprometidos con los objetivos establecidos.

En el Plan de Eficiencia Energética 2011 de la UE, se cita explícitamente a la eficiencia energética como una de las formas más rentables de reforzar la seguridad del abastecimiento energético y de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de otras sustancias contaminantes. Y es que, por ejemplo, la mejora del 13% de la eficiencia energética de los consumidores finales que tuvo lugar en la UE-27 entre 1996 y 2007 equivalió a un ahorro energético del orden de unas 160 Mtep. Por este motivo, la Unión se ha fijado como objetivo para 2020 ahorrar un 20% de su consumo de energía primaria con respecto a las previsiones consideradas; esto es, la consecución de un ahorro de 368 Mtep de energía primaria hasta 2020 con respecto al consumo que había sido previsto para el año 2007 (1.842 Mtep).

A pesar de los avances realizados, en las conclusiones del Consejo Europeo del 4 de febrero de 2011 se alertó de que la UE lleva camino de conseguir sólo la mitad de ese objetivo de reducción del 20% de energía primaria (Figura 1), por lo que a partir de ese año la UE comienza con la elaboración de un nuevo plan global de eficiencia energética, cuya actuación más reciente ha sido la aprobación en octubre de 2012 de la Directiva 2012/27/UE relativa a la eficiencia energética.

gráfico eficiencia energética
Figura 1. Estimaciones de reducción del consumo de energía primaria y objetivo de reducción a 2020 (Fuente: UE).
Los objetivos generales de esta Directiva 2012/27/UE, que debe ser transpuesta a la legislación española antes del 5 de junio de 2014, pueden resumirse en:

Establecimiento de normas destinadas a eliminar barreras en el mercado de la energía y a superar deficiencias del mercado que obstaculizan la eficiencia en el abastecimiento y el consumo de energía.
Asegurar que los clientes finales de electricidad, gas natural, calefacción urbana, refrigeración urbana y agua caliente sanitaria reciban contadores individuales, que reflejen exactamente el consumo real de energía.
Velar porque se someta a las empresas que no sean PYME a una auditoría energética realizada como mínimo cada cuatro años.
Fomentar el mercado de los servicios energéticos y facilitar el acceso a este de las PYMEs.
Que los organismos públicos a nivel nacional, regional y local sirvan de ejemplo en lo que se refiere a la eficiencia energética. Por ello, cada uno de los estados miembros se asegurará de que, a partir del 1 de enero de 2014, el 3% de la superficie total de los edificios con una superficie útil total de más de 500 m2 con calefacción y/o sistema de refrigeración que tenga en propiedad y ocupe su Administración central se renueve cada año. Dicho límite bajará a 250 m2 a partir del 9 de julio de 2015.
Al objeto de actualizar las transposiciones pendientes relativas a la Directiva 2010/31/UE y de adecuarse a las exigencias del marco normativo europeo en materia de eficiencia y ahorro energético en la edificación, se aprueba, en el mes de abril de 2013, el RD 233/2013 por el que se regula el Plan Estatal de fomento del alquiler de viviendas, la rehabilitación edificatoria y la regeneración y renovación urbanas 2013-2016, el RD 235/2013 por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios nuevos y existentes, y el RD 238/2013 por el que se modifican determinados artículos e IT del RITE.

Certificación energética de edificios
El RD 235/2013 establece la obligación de que las viviendas que vayan a venderse o alquilarse cuenten con un certificado de eficiencia energética (a través del uso de los programas informáticos de calificación energética reconocidos oficialmente: CALENER, CERMA, CE3 y CE3X). La certificación energética, ante todo, sienta una base común de referencia del comportamiento energético de una vivienda, a partir de la cual los potenciales propietarios o inquilinos podrán realizar sus comparativas de eficiencia energética entre las diferentes alternativas que valoren. Probablemente, sea algo a lo que, de inicio, se le esté dando una importancia menor, pero será cuestión de tiempo el que, a esta información, se le otorgue su verdadero valor y pase a ser un requisito principal a tener en cuenta a la hora de la compra o alquiler de una vivienda, de forma que sea un instrumento que ayude a crear una cultura de la eficiencia energética en el sector de los edificios.

Por su parte, para el sector inmobiliario, la certificación energética ofrece una oportunidad para fomentar el mercado de la rehabilitación de edificios, aprovechando las oportunidades que se abren con las recomendaciones de mejora que acompañan a cada certificado energético de viviendas, a través de aquellos propietarios interesados en aumentar el atractivo de su vivienda mediante una mejora de su calificación energética. Siendo la promoción de la rehabilitación energética uno de los objetivos principales de este certificado.

No obstante, probablemente todavía resulte pronto para esperar la consecución de los objetivos marcados, ya que aún quedan muchos aspectos por mejorar, como pueden ser los propios mecanismos de control que garanticen la veracidad de los certificados energéticos, el conocimiento por parte de vendedores o arrendadores de su obligatoriedad, etc.

Herramientas de simulación
Por otra parte, a la hora de evaluar las distintas alternativas de posibles actuaciones a implementar para la mejora de la eficiencia energética en un edificio y su rentabilidad, tanto con medidas pasivas como con medidas activas, la simulación energética se erige como una herramienta fundamental, sobre todo en grandes edificios o edificios singulares, mediante el uso de programas informáticos avanzados comerciales (p. ej., Trnsys o DesignBuilder) o gratuitos (p. ej., EneryPlus).

Tanto en nueva edificación como en rehabilitaciones, la valoración de actuaciones relacionadas con medidas pasivas se trata, en general, de los primeros pasos que deben darse. De forma que, mediante la implantación de medidas de eficiencia energética en los elementos pasivos del edificio pueda reducirse todo lo posible las demandas energéticas del mismo.

Estas actuaciones pasivas son aquellas adaptadas al tipo de edificio, a su uso y al clima del lugar, que captan, almacenan y distribuyen la energía sin requerir el aporte de energía externa a través de equipos u otras instalaciones.

Así, para una evaluación óptima de las alternativas en cuanto a medidas pasivas a implantar se refiere, se hace necesario llevar a cabo un correcto dimensionamiento de las necesidades energéticas del edificio en cuestión, basado en herramientas de simulación dinámica a partir de las cuales sea posible evaluar las distintas estrategias de diseño, desde un punto de vista energético y de rentabilidad económica, previas al diseño final.

foto eficiencia energéticaFigura 2. Modelo geométrico de una escuela para la simulación de actuaciones pasivas que permitan reducir las demandas energéticas del edificio (Fuente: EnergyLab).
Estas herramientas de cálculo y simulación han alcanzado actualmente un grado de desarrollo que, en manos expertas, permiten realizar un análisis detallado de los edificios y fachadas más complejos con rapidez, con lo que arquitectos e ingenieros pueden evaluar diferentes soluciones para los edificios, seleccionando en la fase de diseño las mejores de ellas para reducir el consumo energético sin disminuir el confort de los usuarios, sea para nueva edificación o para actuaciones en materia de rehabilitación.

grafico eficiencia energética
Figura 3. Resultados de la variación de las cargas de calefacción en un edificio de viviendas entre el estado inicial y la posible rehabilitación energética mejorando el comportamiento térmico de los cerramientos de fachada, cubierta y ventanas, obtenido mediante simulación dinámica (Fuente: EnergyLab).
Una vez realizado el cálculo minucioso de las demandas energéticas del edificio, será necesario determinar las mejores estrategias activas a implementar cuando las condiciones del interior conseguidas mediante las estrategias pasivas no resulten suficientes para alcanzar el confort térmico necesario. Para este dimensionado óptimo de las medidas activas a implantar resultarán también de aplicación las herramientas avanzadas de simulación energética existentes en el mercado.

Conclusiones
Existen instrumentos normativos en pro de la eficiencia energética para la consecución de los objetivos marcados por la UE, así como la concienciación y la voluntad en cuanto al desarrollo económico asociado a la eficiencia energética, por lo que surgen unas grandes oportunidades para el sector de la edificación. Sin embargo, se hace necesaria una mayor voluntad e implicación a nivel nacional para ciertas transposiciones en los plazos marcados y que estas recojan plenamente el espíritu de las correspondientes directivas, por lo que, para ello, será necesario que la eficiencia energética se convierta en una de las prioridades de los gobiernos nacionales y que, a través de ella, pueda incrementarse la competitividad de las empresas y la generación de empleo cualificado, garantizando un crecimiento sostenible.

De esta forma, para todos los profesionales y empresas del sector, el criterio básico de la eficiencia energética debe ser un criterio que se encuentre incorporado ya en el desarrollo de su actividad, ya que la normativa evolucionará cada vez más hacia criterios más restrictivos en dicho ámbito y sus potenciales clientes manejarán cada vez más información exigiendo de antemano, muchas veces, la aplicación de dichos criterios más allá de la normativa vigente.

La reducción de la factura energética, la reducción de la dependencia energética exterior, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la posibilidad de revitalizar un sector importante de nuestra economía mediante el incremento de la competitividad de las empresas, la incorporación de nuevas tecnologías, la generación de nuevos puestos de trabajo y la creación de empleo cualificado, todo ello alejado de cualquier posible nueva burbuja especulativa que permita garantizar una actividad y un crecimiento sostenible en el tiempo para el sector de la construcción, son los principales beneficios de la aplicación de criterios de eficiencia energética al desempeño de la actividad del sector a corto, medio y largo plazo.

http://goo.gl/TZKrYx

Fuente:

Revista APROIN

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